La entrevista está realizada a una maestra de educación
infantil, que lleva ejerciendo la profesión más de 25 años. Hoy en día trabaja
en un colegio concertado de Vitoria-Gasteiz.
Empezó dando clases particulares de inglés cuando era joven,
lo que le llevo a decidirse por la profesión de maestra, además de la
influencia que recibía de su madre, que también se dedicaba a la enseñanza. Más
tarde estudió en Salamanca y se formó como profesora de educación infantil,
especializada en idiomas.
Su comienzo como maestra fue muy bueno y agradable. Empezó
en el colegio privado de Izarra, dando clases de inglés. Afirma que trabajar en
ese colegio como primera experiencia fue muy enriquecedor: llevaba a los niños
a las piscinas que tenía la escuela, les sacaba al jardín a dar clase, a que
explorasen la naturaleza y a hacer deporte, además de seguir el temario. La
educación que se impartía era muy libre, ya que los profesores seguían su
propia guía adecuándose a las necesidades de la clase cada año. Además, había
pocos niños/as en cada clase, por lo que era mucho más fácil seguir el temario
y llevar la clase.
Hoy en día trabaja en un colegio concertado, en el que las
condiciones de trabajo son muy diferentes. Es un colegio mucho más pequeño,
pero con muchos más alumnos por clase, sin recibir ningún apoyo. Afirma que no
pueden salirse del temario ya que la dirección no se lo permite y está mal
visto. A pesar de ello, dice que está encantada con las asignaturas e idiomas
que les imparte a los niños/as y la relación que mantiene con ellos, además de
la relación con los demás docentes.
Destaca que no ha tenido la posibilidad de conocer más que
dos centros, pero que entre ellos hay muchas diferencias como vemos reflejado
en lo que nos ha contado anteriormente.
Respecto a la pregunta que se le hace de los cambios y fases
que ha experimentado, contesta que hace unos años la profesión era muy
diferente y que ha sufrido muchos cambios. Para ello vuelve a comparar a los
dos colegios en los que ha trabajado, y se mantiene dudosa sobre si los cambios
son por el colegio en sí o por el tiempo en el que vivimos. Anteriormente se
les admiraba mucho más a los profesores, tanto niños como la familia de ellos,
en cambio, hoy en día no es así. Las familias son más exigentes y muy pocas
veces se le da la razón al profesorado, sino que se la dan al niño de 3 años.
Además, los niños/as ya no van a la escuela porque tienen interés por aprender
y conocer, sino porque se les obliga. Aunque afirma que esto se puede deber a
los cambios en el sistema educativo que existe hoy en día, y que las clases que
se les obliga a dar no sean como deberían de ser.
Respecto a crisis y dificultades que se ha encontrado, afirma
que apenas se acuerda, ya que lleva tanto tiempo como maestra que ya cree saber
controlar todo lo que le pone delante. Aunque recuerda que al principio de su
profesión, cuando estaba empezando sí que se ponía nerviosa al dar la clase, o
cuando lidiaba con los padres.
Sí que destaca varias dificultades en el día a día respecto
a su profesión, como por ejemplo la inexistencia de apoyo en las aulas de 25 o
26 niños/as o cuando hay alumnos que necesitan atención más personalizada, como
los alumnos con necesidades especiales. Para intentar “resolver” o lidiar con estas dificultades
intenta sacarle el lado positivo a todo y buscar estrategias según el problema
que le surja. “Hay muchos niños, y todos son diferentes, con problemas y
necesidades distintas, por lo que se necesita más atención personalizada” dice
ella.
A pesar de los problemas que puedan surgir, también destaca
muchas experiencias positivas como por ejemplo, ver a los niños crecer y saber
que en la base de su educación has tomado una parte muy importante y que son
parte de lo que tú eres, de lo que les has transmitido. Además, ver a alumnos
con dificultades como superan los obstáculos con tu ayuda, verles avanzar.
En cuanto a la relación con las familias, niños, dirección y
compañeros, tiene opiniones muy variadas.
En las familias puede haber de todo, “unas que aprecian
mucho el trabajo que hacen los docentes, y otras que no hacen más que criticar
nuestro trabajo” afirma. Hoy en día la relación familia-escuela ha empeorado.
Se le da la razón siempre al niño cuando surge cualquier problema y ya no se
respeta la profesión del maestro/a. Pero afirma que las familias que ayudan y
aportan en esa relación llamada familia-escuela, resulta muy gratificante.
Sobre los niños, no tiene palabras malas. Todo lo que dice
es bueno. “Los niños/as son muy positivos, te alegran el día y valoran todo lo
que haces por ellos”. Lo que más le gusta a las mañanas son los abrazos de sus
alumnos y que le digan lo mucho que la quieren. “Aprecian mucho lo que hacemos
con y por ellos” afirma con una sonrisa en la cara.
Respecto a sus compañeros, hay de todo. No tiene problemas
para trabajar con nadie, pero es verdad que congenia mejor con unos que con
otros. Si comparten ideas entre ellas o ellos, aportan mucho a la hora de
educar y dar la clase. Cree que lo importante es trabajar en equipo y cooperar.
Tiene la sensación que la dirección a veces solo quiere
aportar bienestar a los padres, sin tener demasiado en cuenta a los profesores,
que en realidad son la base para que el colegio funcione bien.
Ahora mismo asume dos cargos en el colegio: profesora de
inglés y coordinadora del mismo departamento, en el que se encarga de organizar
todo lo que tiene que ver con el idioma. Organiza el día del inglés, la semana
de las lenguas junto al departamento de euskera, y otras muchas actividades
relacionadas con la lengua extranjera (inglés).
Resume su trayectoria como muy buena, aunque un poco
agobiante a ratos. A veces piensa dedicarse a otra cosa, no porque no le guste
su profesión, sino porque nunca está mal imaginarse otras cosas.
Por último, nos cuenta cómo ve la educación en un futuro.
Cree que la profesión de maestro o maestra se va a complicar más, es decir, va
a ser un trabajo más duro que el de ahora. Los colegios están continuamente compitiendo
para mejorar, y se les olvida que lo principal son os niños y que no se debe
educar a todos los niños por igual, porque no son iguales. Cree que falta algo
en educación para mejorar, además de que las familias apenas ayudan y no
valoran a los profesores. Por lo que si ahora critican tanto, no se quiere
imaginar si esto se les permite y siguen así, como será en el futuro. “A veces
las familias nos critican tanto que hace que nos planteemos si realmente lo
estamos haciendo bien” dice. Por lo que respecta al salario, cree que bajaran,
ya que no se considera una profesión “importante”, cuando es la base de los
futuros políticos, ingenieros, empresarios, biólogos, médicos, farmacéuticos,
etc.
En resumen, califica la educación como una profesión muy bonita
y enriquecedora, en la que cree que se puede aprender mucho de los niños/as y
ellos de los maestros/as, pero sabe que, por lo menos hoy en día, no se les
valora como se debería.
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