domingo, 15 de noviembre de 2015

Entrevista a un docente por Elisa Viela

La entrevista está realizada a una maestra de educación infantil, que lleva ejerciendo la profesión más de 25 años. Hoy en día trabaja en un colegio concertado de Vitoria-Gasteiz.

Empezó dando clases particulares de inglés cuando era joven, lo que le llevo a decidirse por la profesión de maestra, además de la influencia que recibía de su madre, que también se dedicaba a la enseñanza. Más tarde estudió en Salamanca y se formó como profesora de educación infantil, especializada en idiomas.

Su comienzo como maestra fue muy bueno y agradable. Empezó en el colegio privado de Izarra, dando clases de inglés. Afirma que trabajar en ese colegio como primera experiencia fue muy enriquecedor: llevaba a los niños a las piscinas que tenía la escuela, les sacaba al jardín a dar clase, a que explorasen la naturaleza y a hacer deporte, además de seguir el temario. La educación que se impartía era muy libre, ya que los profesores seguían su propia guía adecuándose a las necesidades de la clase cada año. Además, había pocos niños/as en cada clase, por lo que era mucho más fácil seguir el temario y llevar la clase.

Hoy en día trabaja en un colegio concertado, en el que las condiciones de trabajo son muy diferentes. Es un colegio mucho más pequeño, pero con muchos más alumnos por clase, sin recibir ningún apoyo. Afirma que no pueden salirse del temario ya que la dirección no se lo permite y está mal visto. A pesar de ello, dice que está encantada con las asignaturas e idiomas que les imparte a los niños/as y la relación que mantiene con ellos, además de la relación con los demás docentes.

Destaca que no ha tenido la posibilidad de conocer más que dos centros, pero que entre ellos hay muchas diferencias como vemos reflejado en lo que nos ha contado anteriormente.

Respecto a la pregunta que se le hace de los cambios y fases que ha experimentado, contesta que hace unos años la profesión era muy diferente y que ha sufrido muchos cambios. Para ello vuelve a comparar a los dos colegios en los que ha trabajado, y se mantiene dudosa sobre si los cambios son por el colegio en sí o por el tiempo en el que vivimos. Anteriormente se les admiraba mucho más a los profesores, tanto niños como la familia de ellos, en cambio, hoy en día no es así. Las familias son más exigentes y muy pocas veces se le da la razón al profesorado, sino que se la dan al niño de 3 años. Además, los niños/as ya no van a la escuela porque tienen interés por aprender y conocer, sino porque se les obliga. Aunque afirma que esto se puede deber a los cambios en el sistema educativo que existe hoy en día, y que las clases que se les obliga a dar no sean como deberían de ser.

Respecto a crisis y dificultades que se ha encontrado, afirma que apenas se acuerda, ya que lleva tanto tiempo como maestra que ya cree saber controlar todo lo que le pone delante. Aunque recuerda que al principio de su profesión, cuando estaba empezando sí que se ponía nerviosa al dar la clase, o cuando lidiaba con los padres.

Sí que destaca varias dificultades en el día a día respecto a su profesión, como por ejemplo la inexistencia de apoyo en las aulas de 25 o 26 niños/as o cuando hay alumnos que necesitan atención más personalizada, como los alumnos con necesidades especiales. Para intentar “resolver” o lidiar con estas dificultades intenta sacarle el lado positivo a todo y buscar estrategias según el problema que le surja. “Hay muchos niños, y todos son diferentes, con problemas y necesidades distintas, por lo que se necesita más atención personalizada” dice ella.

A pesar de los problemas que puedan surgir, también destaca muchas experiencias positivas como por ejemplo, ver a los niños crecer y saber que en la base de su educación has tomado una parte muy importante y que son parte de lo que tú eres, de lo que les has transmitido. Además, ver a alumnos con dificultades como superan los obstáculos con tu ayuda, verles avanzar.

En cuanto a la relación con las familias, niños, dirección y compañeros, tiene opiniones muy variadas.

En las familias puede haber de todo, “unas que aprecian mucho el trabajo que hacen los docentes, y otras que no hacen más que criticar nuestro trabajo” afirma. Hoy en día la relación familia-escuela ha empeorado. Se le da la razón siempre al niño cuando surge cualquier problema y ya no se respeta la profesión del maestro/a. Pero afirma que las familias que ayudan y aportan en esa relación llamada familia-escuela, resulta muy gratificante.

Sobre los niños, no tiene palabras malas. Todo lo que dice es bueno. “Los niños/as son muy positivos, te alegran el día y valoran todo lo que haces por ellos”. Lo que más le gusta a las mañanas son los abrazos de sus alumnos y que le digan lo mucho que la quieren. “Aprecian mucho lo que hacemos con y por ellos” afirma con una sonrisa en la cara.

Respecto a sus compañeros, hay de todo. No tiene problemas para trabajar con nadie, pero es verdad que congenia mejor con unos que con otros. Si comparten ideas entre ellas o ellos, aportan mucho a la hora de educar y dar la clase. Cree que lo importante es trabajar en equipo y cooperar. 

Tiene la sensación que la dirección a veces solo quiere aportar bienestar a los padres, sin tener demasiado en cuenta a los profesores, que en realidad son la base para que el colegio funcione bien.

Ahora mismo asume dos cargos en el colegio: profesora de inglés y coordinadora del mismo departamento, en el que se encarga de organizar todo lo que tiene que ver con el idioma. Organiza el día del inglés, la semana de las lenguas junto al departamento de euskera, y otras muchas actividades relacionadas con la lengua extranjera (inglés).

Resume su trayectoria como muy buena, aunque un poco agobiante a ratos. A veces piensa dedicarse a otra cosa, no porque no le guste su profesión, sino porque nunca está mal imaginarse otras cosas.

Por último, nos cuenta cómo ve la educación en un futuro. Cree que la profesión de maestro o maestra se va a complicar más, es decir, va a ser un trabajo más duro que el de ahora. Los colegios están continuamente compitiendo para mejorar, y se les olvida que lo principal son os niños y que no se debe educar a todos los niños por igual, porque no son iguales. Cree que falta algo en educación para mejorar, además de que las familias apenas ayudan y no valoran a los profesores. Por lo que si ahora critican tanto, no se quiere imaginar si esto se les permite y siguen así, como será en el futuro. “A veces las familias nos critican tanto que hace que nos planteemos si realmente lo estamos haciendo bien” dice. Por lo que respecta al salario, cree que bajaran, ya que no se considera una profesión “importante”, cuando es la base de los futuros políticos, ingenieros, empresarios, biólogos, médicos, farmacéuticos, etc.


En resumen, califica la educación como una profesión muy bonita y enriquecedora, en la que cree que se puede aprender mucho de los niños/as y ellos de los maestros/as, pero sabe que, por lo menos hoy en día, no se les valora como se debería. 

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